No Facebook

Como ya advertí en la última entrada, éste es uno de los ”post” que tenía en mente para después de uno en concreto que se estaba demorando demasiado, a raíz de lo cual decidí seguir publicando con normalidad hasta tenerlo listo.

Del título (”Sin Facebook”) se puede extraer el tema, mi aversión y sus porqués a las redes sociales en general y a la de más auge, como es natural, en particular.

De unos años hasta ahora, las redes sociales han pasado de ser una moda a una herramienta presente en la vida diaria hasta el punto de servir a otros medios informativos, por citar sólo un ejemplo.
Han revolucionado las comunicaciones entre contactos personales en internet, entre los no personales, compiten vorazmente por el protagonismo en misivas virtuales, las protestas, rumores y concentraciones se expanden por estos nuevos medios, son portadoras de noticias, se infiltran e influyen en ellas, las llevamos en nuestros teléfonos móviles, ”notebooks”, ”tabletas”… etc.

redes sociales

Con todo ello, no me convencen en su mayoría, de hecho detesto una especialmente; Facebook.
Sólo se me ocurren dos cosas que me gustan de ella, una es la película ”The Social Network” y la otra se refiere a ciertos grupos de Facebook. Si han conseguido traspasar las fronteras de su propio campo, es que tienen mayor poder que el de la mera anécdota. ¿Quién no ha oído hablar de ellos fuera de internet, por ejemplo, entre amigos o en televisión?.
Más allá de estos grupos de reivindicaciones cotidianas y chistes mejores o peores, se utilizan bien para promocionar empresas o productos, bien para distintas quejas reales (generalmente contra la SGAE en tono de humor).
Algunos de los pintorescos grupos:

- ”Señoras que siguen todos los consejos de Saber vivir y ahora son
inmortales”.
- ”Yo tampoco entiendo qué coño pintaba un cactus en los Fruitis”.
- ”Playmobils que al intentar beber se tiran la bebida por la espalda”.
- ”Si las cucarachas sobreviven a un ataque nuclear… ¿qué c— lleva
el cucal?”.
- ”Tus virus del Messenger me saludan con más frecuencia que tú”.
- ”El círculo vicioso de no encontrar las gafas porque no las ves”.
- ”Yo también creo que en Humor amarillo moría gente”.
- ”Dios, si nos devuelves a Freddie Mercury, te regalamos a Bisbal”.
- ”Creo que Ruiz-Mateos y su mujer son la misma persona”.

Por último y ante la gente de poco ingenio y chiste fácil, el grupo egabrense (en referencia a la ciudad de Cabra, Córdoba) ”Yo también estoy harto de que me digan: ¿los de Cabra qué sois, cabrones?”.

grupos graciosos de facebook

Tal y como está extendida Facebook, a veces se da por sentado incluso que todos tenemos una cuenta en dicha red social, si no en Tuenti, Messenger… etcétera, al igual que se presupone que tenemos un número de móvil o internet mismamente. Normalmente, en caso de no estar registrados, la pregunta suele ser automática; ”¿no?, pues hazte una cuenta”, y si nos negamos parecen querer obligarnos a tenerla; ”¿por qué no?…pero…si…”.

facebook

Precisamente algunos de los motivos que atraen a registrarse en Facebook son los que me rehúsan a no hacerlo, principalmente los siguientes:

El hecho de ”reencontrarse con gente del pasado”. A mi modo de ver, cuando se ha perdido el contacto con alguien lo frecuente es que una de las partes (o ambas) ha ido dejando de comunicarse con la otra persona hasta que la situación se ha vuelto normal. ¿Si X no ha mantenido contacto de la forma que sea desde un principio, por qué tenerle como ”amigo” en la lista de Facebook de nuevo después de x tiempo?.
El ”hacer nuevos amigos y contactos profesionales”. Las probabilidades de conseguir un empleo gracias a Facebook son ínfimas y las amistades rara vez son realmente nuevas, si hemos conseguido aglutinar a centenares en nuestra lista, usualmente habrá sido aceptando y enviando solicitudes a los amigos de amigos de amigos… que ya teníamos o gracias a las propuestas que tan amablemente Facebook nos sugiere con un ”quizás también conozcas a…” y vuelta a empezar.
Llegados a ésto, comienza un insano cotilleo; ver qué aspecto tiene tal persona de hace 7 años, de la que nos hemos peleado o nos gusta, en qué trabaja, si ha tenido hijos, está con alguien, si consiguió… etc, ya seamos nosotros quienes ”espiemos” o los ”espiados”.

facebook big brother

Claro que las fotos, vídeos y demás información es opcional mostrarlos, pero ¿qué favor nos hace Facebook entonces?, si son mis amigos de verdad los que tengo agregados, ¿para qué rellenar intereses y gustos?, ¿es que mis amigos no saben ni qué tipo de música escucho?.

Por último y más importante, la causa que más cercena mi uso de las redes sociales es, evidentemente, la pérdida de privacidad y todo lo que eso conlleva. Parece que al lado de la ingente información circundante, la nuestra se torna desapercibida por la posibilidad de transferir tanta información solos y sin movernos. Sin embargo, una simple foto que un contacto de Messenger copie podría ser un ”meme” socorrido durante años, unas cuantas que añadiésemos a nuestra cuenta de tuenti o Facebook crearnos una reputación no deseable o hacernos perder un trabajo.

facebook despido

A continuación, algunos de los casos más conocidos:

Una fotografía del trabajador de de banca Kevin Colvin disfrazado para una fiesta de Halloween el mismo día en el cual había avisado de no poder ocupar su puesto ya que le había surgido una emergencia familiar, le costó el empleo al verla su jefe. Más de 3 años después, la foto sigue circulando por la red debido a su popularidad.

En 2009 la empresa de seguros suiza Nationale Suisse despidió a una trabajadora al descubrir la actividad de su cuenta en Facebook mientras se encontraba de baja por enfermedad, habiendo asegurado que no podía trabajar con un ordenador y que necesitaba reposar a oscuras.

A principios de 2009 también, kimberley Swan publicó entre sus contactos comentarios sobre su nuevo empleo como ”¡qué aburrido!”, ”todo lo que hago es desmenuzar y escanear papel” o ”estoy totalmente aburrida”. Su jefe insistió en que borrara los comentarios cuando supo de los mismos, por su parte, Kimberley Swan se defendió alegando que los había escrito en un ámbito privado y sin citar datos de la empresa. Unos días más tarde recibió una carta de despido.

Al año siguiente, se sucedió un despido más llamativo. El caso de un policía de Atlanta cuyo despido por parte de su departamento fue motivado por la información confidencial que divulgó en su cuenta personal de Facebook. Al parecer, entre sus publicaciones detallaba su colaboración con el FBI en un caso de narcóticos y las horas que prestaba servicio de incógnito.

Katherine Parker, codirectora del grupo de asesoría laboral del bufete internacional Proskauer ha asegurado que sus ”clientes cada día tienen más problemas relacionados con las redes sociales”.
A lo largo de 2008 en Estados Unidos, el 10% de las empresas de más de 1.000 empleados ha impuesto sanciones disciplinarias a sus trabajadores por uso indebido de Facebook y el 8% de esas empresas ha despedido a un empleado por esa causa.
Nada sorprendente teniendo en cuenta las cifras del número de usuarios de esta red social. En febrero de 2008 la empresa afirmaba tener 59 millones de usuarios, superando con creces las expectativas de 200 millones para 2009 y sobrepasando los 500 millones en 2010.
Un estudio realizado en EE.UU por la consultora comScore, «The 2010 U.S. Digital Year in Review», nos muestra la tendencia ascendente de las redes sociales frente a los correos electrónicos. La cantidad de e-mails se redujo entre los adolescentes de 12 a 17 años un 59% desde diciembre de 2009 hasta diciembre de 2010 mientras se ha incrementado un 28% entre los mayores de 65 años.
En cuanto a los resultados en competencia con otras redes sociales, Facebook sigue muy por delante aunque Twitter aumentó en un 18% sus visitas, consiguiendo 23,6 millones desde ordenadores, por otro lado, los visitantes de MySpace descendieron el 27%.

La presencia de las redes sociales a día de hoy es tal, que se debate seriamente hasta qué punto tienen que ver con las últimas revoluciones.
El sociólogo Manuel Castells, ha defendido recientemente que ”la primera gran revolución del siglo XXI” (refiriéndose a las revoluciones de los jóvenes egipcios) ha sido fruto de una convergencia de circunstancias de las cuales la tecnología ha sido imprescindible aunque ”no suficiente”.

(expansion.com, abc.es, gawker.com y forbes.com).

Otro síntoma de las características de las redes sociales suele ser la ligereza con que los usuarios tratan las condiciones de uso y política de privacidad.

condiciones de uso y política de privacidad de facebook

Según las normas que hemos aceptado al crearnos una cuenta en Facebook, todo dato que introduzcamos queda alojado en sus servidores aunque hayamos marcado como privado el perfil e incluso desactivado la cuenta mediante copias de seguridad, por lo que esa información pueden venderla, cederla…etcétera porque hemos renunciado a nuestra potestad sobre aquélla.

Extracto de las condiciones:

”Al publicar el Contenido de Usuario en cualquier parte del Sitio, otorgas automáticamente a la Compañía, y manifiestas y garantizas, una licencia irrevocable, perpetua, no exclusiva, transferible, plenamente desembolsada y mundial (con derecho de sublicencia) para usar, copiar, reproducir públicamente, mostrar públicamente, reformatear, traducir, obtener extractos (totales o parciales) y distribuir dicho Contenido de Usuario para cualquier fin”.

”Si decides retirar tu Contenido de Usuario… la Compañía podrá conservar copias archivadas de tu Contenido de Usuario”.

En el caso de Tuenti, a lo que estábamos acostumbrados en otros lados en cuanto a la propia (o no) publicidad y promoción, no podrá darse en esta empresa:

”El Usuario no podrá en ningún caso explotar o servirse comercialmente… sin la autorización previa y por escrito de TUENTI.”

Para terminar, dejo un vídeo de Youtube que crearon un conjunto de ex usuarios de Facebook hartos él, ”Facebook anthem”:

PD: ¿A que parece irónico tener opción a Facebook abajo?.